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Entrevista a Gorka Maiztegui sobre ‘De héroes y de santos’

Bienvenido a nuestro taller de las letras, Gorka. ¿Con qué canción te gustaría acompañar esta entrevista?

NIÑA LOBA.- Lo primero sobre lo que querría preguntarte es sobre la “intención” de la novela. Ya en la misma portada vemos que De héroes y de santos juega con algunos códigos cargados de significado (Colón y lo que representa no es tema baladí en la actualidad), y eso ya nos da pista de que no estamos ante una novela meramente evasiva. ¿Con qué finalidad escribes una obra como De héroes y de santos? ¿Qué impacto buscas en los lectores?

GORKA.- Me interesaba problematizar la idea de civilización que manejamos. Desde su inicio, o así me lo parece a mí, la civilización se ha reconocido a sí misma en oposición a dos categorías: el espacio (lo que está afuera) y la diferencia (el otro). Es una concepción muy útil políticamente, en la medida que procura unidad interna y sitúa a todo lo que no se deja absorber en una posición subalterna, justificando, ya de paso, cualquier tipo de abuso.  Y este tipo de dinámicas comienzan aplicándose a la periferia pero siempre terminan regresando al corazón de las metrópolis, en forma de enemigo interno, conspiración o cualquier otro fantasma utilizado para designar a la disidencia. Es un proceso que parece comenzar por el lenguaje pero que –esto me interesaba especialmente– puede empezar por el mero conocimiento. Cuando, por ejemplo, Colón tiene que explicar los paisajes y la vegetación de las tierras que va tomando, no le queda más remedio que acudir a lo que ya conoce, reduciendo la diversidad que tiene delante a comparaciones que le resulten familiares a los lectores europeos. Con los nativos le ocurre lo mismo. De modo que si tuviera que definir la finalidad de la novela, quizás sería un poco esto, cuestionar, de un modo divertido, las herramientas con las que construimos nuestra identidad de personas civilizadas.

En cuanto al impacto en los lectores, no sabría decirte. Cuando escribo tengo al lector presente solo en corto, esto es, en lo que tiene que ver con la manipulación de la atención, los efectos, las expectativas, todos esos recursos relativos a la técnica. Pero quitando eso, creo que no tenía un objetivo en particular respecto a la recepción, que según el tipo de obra siempre es un misterio.

NL.- La “reconquista” que se narra en la novela comienza precisamente por Barcelona. ¿Por qué Barcelona? Y, siendo tú mismo de Barcelona, ¿cómo te ha resultado especular sobre su destrucción y su posterior florecimiento? 

G.- Pues escogí Barcelona porque soy de aquí y para mí era lo más fácil, la verdad. Documentarme para otros aspectos de la novela me llevó mucho tiempo, de modo que escribir sobre calles que conozco bien era lo más cómodo. Además, cuando era un niño a veces paseaba por el puerto de Barcelona con mis padres y allí coincidían una reproducción de la Santa María, que estuvo atracada casi 50 años, y la estatua de Colón, así que cuando tuve que hacer una versión de su primer viaje, Barcelona me pareció el lugar más natural, aunque no lo sea en absoluto.

Qué se hizo, de la carabela de Colón?
‘Nao Santa María’ en el Puerto de Barcelona (fuente).

En cuanto a su destrucción y florecimiento me pareció divertido, lo siento.  De un tiempo a esta parte, debido al precio de los alquileres y a un modelo de ciudad centrado casi  exclusivamente en el turismo, la ciudad se estaba vaciando sin necesidad de plaga zombie ni nada parecido. En cuanto al florecimiento, intenté emular la vida en las colonias, sirviéndome de la historia (Cortés y Pizarro) y de la ficción (Deadwood). Me gustaba la idea de tener una oportunidad de empezar de nuevo para acabar repitiendo siempre los mismos errores.

NL.- El humor es una constante en este libro tan diverso. Un humor —a nuestro juicio— inteligente, que provoca la carcajada en no pocas ocasiones, pero que también supone un elemento angular de la novela. De hecho, sin esta visión humorística la obra sería otra muy diferente en cuanto a horizonte de lectura y de interpretación, ¿no crees?

G.- Creo que el humor ha sido bastante maltratado por la literatura y es una pena porque ofrece posibilidades muy particulares y poco exploradas si lo comparamos con otros géneros. En mi caso, proyectar la historia en el futuro por medio de una distopía, me procuraba la distancia suficiente como para darle un tratamiento humorístico a acontecimientos inequívocamente trágicos. Y me pareció una buena idea porque a veces con la tragedia no alcanza, y el humor, pese a que suele trabajar con estereotipos, puede tanto humanizar a unos como despojar de épica a los otros. Creo que no hay nada como el humor para sabotear los relatos fundacionales de las distintas naciones, tan llenas de vergüenzas. 

Me interesaba problematizar la idea de civilización que manejamos, […] cuestionar, de un modo divertido, las herramientas con las que construimos nuestra identidad de personas civilizadas

NL.- Una difícil. En De héroes y de santos se dan la mano la fantasía, la ciencia ficción, la historia, la filosofía, el humor, la novela de viajes y aventuras… Tú, que la has parido, ¿en qué sección de librería la colocarías?

G.- Creo que en la sección de humor, me parece la única constante que recorre el libro. Esta novela funciona por acumulación de materiales heterogéneos, de modo que hay varios estilos y tonos pero creo que lo único que comparten es un animus iocandi con las fuentes originales y con la historia en general.

NL.- La novela te ha supuesto años de investigación, estudio y escritura. ¿Cuáles han sido tus principales fuentes, tanto documentales como literarias?

G.- Las fuentes principales fueron El diario de Cristóbal Colón, Naufragios de Cabeza de vaca, el Diario de Campaña de Hernán Cortés, Historia verdadera de la conquista de nueva España, de Bernal Díaz del Castillo, Brevísima Relación de la destrucción de las Indias de Bartolomé de las casas, los Comentarios reales del Inca Garcilaso y algunos fragmentos de Guaman Poma. También le eché un ojo a la disputa de Valladolid y a distintas entradas virreinales.

Me gustaba la idea de tener una oportunidad de empezar de nuevo para acabar repitiendo siempre los mismos errores.

NL.- ¿Qué nos puedes contar sobre el proceso de creación? ¿Cómo “nace” el primer impulso de la obra, y cómo se transforma en De héroes y de santos?

G.- Todo empezó hace como diez años, con un par de cursos que tomé en la Universidad, uno sobre literatura colonial y otro sobre festividades, con Marisol Barbón. Más adelante ayudé a impartir un curso de literatura distópica, y de ese mejunje fue saliendo la idea de De héroes y de Santos. Al principio pensé en desarrollar solo la Relación de Graco, el grueso de la novela, pero luego me pareció más divertido ir añadiendo documentos de otro género para ir jugando con la primera versión.

A veces con la tragedia no alcanza, y el humor, pese a que suele trabajar con estereotipos, puede tanto humanizar a unos como despojar de épica a los otros.

NL.- ¿Qué lugar ocupa una obra como esta en tu trayectoria como escritor? ¿Tienes ya otros proyectos futuros dando vueltas?

G.- Esta es mi primera novela; antes había publicado algún artículo sobre cine, unos pocos relatos y un “Elige tu propia aventura” con unos amigos, pero esto es sin duda lo más ambicioso que he publicado.  Y en cuanto a proyectos futuros, siempre ando escribiendo varias novelas a la vez. Ahora estoy trabajando en una novela inspirada en la serie V, que será bastante más convencional, y también tengo a medias otra sobre la primera guerra mundial. A ver cuál termino antes.

NL.- ¿Qué les dirías a los posibles lectores de De héroes y de santos?

G.- Que esta es una novela que se puede leer de mil maneras pero en casi todas, creo, es divertida.

Muchas gracias por tu tiempo, Gorka.

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