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Entrevista a José E. Salcedo Mendoza, autor de ‘ Don de desobediencia’

Bienvenido a nuestro taller de las letras, José. Antes de comenzar, ¿con qué música te gustaría acompañar la entrevista?

Nocturno de “El sueño de una noche de verano” de Mendelssohn.

Vamos al lío. Don de desobediencia reúne poemas escritos desde 1998 a 2020, lo que evidencia que nunca has dejado de escribir. ¿En qué momento estás de tu trayectoria poética? ¿Cómo ha sido el proceso hasta llegar al momento actual?

La trayectoria poética no es más que la manifestación de la trayectoria existencial, de los cambios personales del poeta, de sus grados de conciencia, abstracción, sensibilidad, comprensión, solidaridad, compasión. Estos cambios naturalmente afectan a la búsqueda de cauces expresivos, estéticos, artísticos.

Si tuvieras que condensar en una palabra o expresión la esencia de tu poesía, ¿cuál sería? ¿Cuál es el denominador común de un libro tan ecléctico y radical como Don de desobediencia?

La conciencia del poeta, lo que se va acrisolando en la conciencia. Porque la poesía es una manifestación de los grados de lo dicho anteriormente así como de ciertos estados de ánimo que pueden dar buenas improvisaciones artísticas.

Relacionado con lo anterior: para ti, ¿cómo es el proceso creativo de un poema? ¿Cuál es su génesis, y cómo es su desarrollo? ¿Y de un poemario como unidad orgánica?

En principio suele haber una idea, una emoción, una imagen. Cada poema tiene su propio proceso, incluso depende de las circunstancias existenciales, de estar más en contacto con los bosques o con las ciudades, con tal o con cual persona.  En cuanto al poemario, la unidad se la da la trayectoria existencial de la conciencia y su expresión artística.

Los espacios adquieren protagonismo en muchos de los poemas de Don de desobediencia: parajes de Rumanía, Granada, Francia… Tus versos están muy ligados a la tierra e imbuidos de una sensibilidad muy local. Como poeta, ¿cómo te relacionas con los espacios? ¿Qué papel desempeñan estos en tu creación?

De alguna manera uno se absorbe en lo que vive y contempla. Después uno puede transformarlo por el arte.

Una parte del poemario lo dedicas —como bien dice el título— a desobedecer, a denunciar lo injusto y a rebelarte contra los poderes que atentan contra la libertad. ¿Queda esperanza, o está todo tan corrompido que lo único que nos queda es rugir?

Rugir y saltar y alzarse contra la dirección única que dice: no investigues, no busques, no seas tú; lo que necesitas ya te lo damos “nosotros”. Todas las cadenas de televisión, hasta las locales, dicen ser “tu televisión”; todos los bancos dicen ser “tu banco”. ¿Pero esto qué es?

Otra forma de desobediencia —o, a menos, de rebelión— es el uso de las formas clásicas de nuestra tradición literaria. ¿Por qué te siguen interesando la métrica y las exigencias formales que las nuevas generaciones ya entienden superadas, desfasadas y hasta “casposas”?

No estoy de acuerdo. El rap necesita cierto ritmo y ciertas rimas aunque sean asonantes; el reggaeton sensual tiene predilección por rimas consonantes; las canciones melódicas y sentimentales también necesitan el apoyo de la métrica y la rima para tener efecto en las fans; el flamenco también tiene sus medidas y sus rimas; pero ciertos poetas modernos e intelectuales (no necesariamente jóvenes) nunca han ejercitado o les resulta difícil el arte, y se desvinculan de la métrica y escriben prosa versificada. Cuando tienen autoridad, hablan mal de todos los clásicos y de las “formas desfasadas”, porque ante estos ellos quedan ensombrecidos. A mí me gusta el Modernismo, ejemplificado en Rubén Darío, porque abre las posibilidades de los sonetos y rescata y ensancha formas métricas medievales, clásicas, exóticas, orientales… Recuerda las “Ruba’iyyat” del persa Omar Khayyam, tan populares en Inglaterra en el siglo XIX.

¿Qué tal el proceso de edición?

El proceso de la editorial Niña Loba con Don de desobediencia ha sido bueno, atento y rápido.

¿Qué dirías a los posibles lectores de Don de desobediencia?

Que no se pongan las gorras de OBEY. Y que responsablemente hagan lo que quieran.

¿Y a las nuevas generaciones de escritores y poetas?

Que investiguen, que busquen libremente la mejor forma de expresar lo que tienen dentro. Pero hay que afinar para saber qué es lo que tienen dentro: si es algo prestado, o algo impuesto, o algo que conviene-pero-no-convence, o es genuinamente propio.

Muchas gracias por tu tiempo, José.

Si desean conocer más acerca del autor, pueden visitar su página web, donde figuran sus publicaciones y otros proyectos artísticos:

https://sites.google.com/view/arteenhungriacom/p%C3%A1gina-principal

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