Ciurlionis, la sonata de las estrellas

ciurlionis Portretas1

Mikalojus Konstantinas Ciurlionis

Mikalojus Konstantinas Ciurlionis (1875-1911) es uno de los grandes hombres que ha engendrado Lituania y al que su pueblo ha erigido como adalid del arte. No es para menos, pues durante los escasos treinta y seis años que duró su vida compuso cerca de cuatrocientas obras musicales y trescientas obras pictóricas, a las que hemos de añadir una plétora de obras literarias (cuentos, poemas, diarios, cartas…), algunos escarceos con la fotografía y una amplia colección de ilustraciones. Si a esto le sumamos su profundo sentimiento de identidad lituana después de la Revolución Rusa de 1905, no debe extrañarnos que su figura haya calado tanto en la vida cultural de Lituania, donde, apenas diez años después de su muerte, se inauguró un museo con su nombre.

Ciurlionis es el perfecto arquetipo de la cultura de fin de siècle, en la cual las diferentes artes (plásticas, musicales, literarias) se abrazaban unas a otras sin pudor. En este sentido, nuestro artista fue uno de los precursores del arte total moderno, ya que no solo exploró, sino que destacó (por calidad y originalidad) en los varios campos artísticos donde decidió adentrarse.

Oi-giria-giria (oh, bosque, bosque) 1909-1024x659
«Oh, bosque, bosque», una de las ilustraciones de Ciurlionis

La sinestesia y el arte total

Pintura

Es conocida su condición de sinestésico, esto es, la capacidad de percibir la música como color y el color como música. Dicha condición está a la base de su denodado interés por integrar las diferentes artes, y se refleja, por ejemplo, en sus Sonatas pictóricas, series de cuadros que representan una idea musical y siguen esa misma estructura. Por ejemplo, la V Sonata, del Mar (1908) sigue una estructura de tres movimientos: Allegro, Andante y Finale, y en ella vemos lo que será el bajo continuo en la labor pictórica de nuestro autor: imágenes que relacionan al espectador con el mundo misterioso y cambiante de la naturaleza, con un Universo neblinoso, sugerente pero extraño, lleno de matices y falto de certezas.

Su simbolismo pictórico no sigue una línea narrativa: no nos cuenta historias, sino que, al igual que la música, intenta transmitirnos sensaciones, colmar nuestra percepción, sugerir emociones que surgen del interior y se proyectan hacia el más allá de lo real. Ciurlionis, lector de Schopenhauer y Nietzsche, parece hablarnos con su pintura de los oscuros dominios de la voluntad y del devenir metafísico del mundo, donde nada se reconoce ni puede interpretarse más allá del misterio.

Literatura y música

La mayoría de sus obras literarias, por desgracia, se han perdido. No obstante, han sobrevivido algunas que, ya mediante la palabra, nos adentran en el mundo interior del artista, donde los temas de sus composiciones (tanto pictóricas como musicales) cobran nueva fuerza y una imaginería verbal muy interesante.

Su poema Jūra (Mar) acompaña a la obra sinfónica del mismo nombre, y en él vemos los temas de las fuerzas naturales, los sempiternos ciclos del tiempo o la pregunta por el misterio del Universo.

 ¡Grande, poderosa, magnífica mar!

Por la noche te observa medio universo, en tus profundas entrañas los soles lejanos hunden su parpadeante mirada secreta, y tú, eterna reina de los gigantes, suspiras tranquila y silenciosa, pues sabes que estás sola, y nadie te gobierna.

Fotografía

Sus fotografías del Cáucaso, que hizo durante su estancia en Anapa en 1905, mantienen la constante artística de su autor, como puede verse en el ejemplo.

329-1024x730
Fotografía realizada por Ciurlionis en 1905

Creatividad sin fin

La vida de Ciurlionis, en fin, fue un maremágnum de creatividad e ideas siempre en expansión, que cesaron abruptamente en torno a 1909 – 1910, cuando el artista fue hospitalizado por depresión. Falto de dinero, moriría al año siguiente. Solo llevaba seis años pintando.

Queden su figura y su genio convenientemente inmortalizados por estas palabras, que quizá no sean dignas de su altura espiritual, mas que profesan su completa admiración al hombre en cuyo corazón confluyeron las más excelsas formas del arte.

Star Sonata, Allegro 1908
Sonata de las Estrellas, Allegro (1908)

Bibliografía

Recursos visuales obtenidos de: http://ciurlionis.eu/en/

4
Chun Mai, sabio ignorante La fascinación de los maniquíes

4 comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.