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Reseñas

Homero entre las luces de neón: ‘Recuerda el fuego primero’, de Carlos Pellín Sánchez

Por vez primera sientes miedo, tú,
Rida, ciudad que ha roto tantos círculos.
Oyes el repicar de tus campanas
durante el mediodía.

En los tiempos que corren pareciera que la fantasía épica es un género propio de la novela, esto es, de la narración en prosa. Sin embargo, la épica es el género literario más antiguo de Occidente, y, hasta no hace mucho, su tratamiento tradicional ha sido el verso. Quizá gracias a la facilidad de la novela para absorber casi cualquier materia, así como al descuido de la métrica formal y las exploraciones libérrimas de la poesía contemporánea, el tratamiento de la épica en verso ha caído prácticamente en el olvido creativo, o, lo que es decir lo mismo, ha sido enclaustrada en los estudios de historia de la literatura.

Pero no sería justo referirnos a estas formas métricas tradicionales como reliquias del pasado. Al contrario: a veces pueden significar una mirada al futuro. Los metros tradicionales son a veces tan desconocidos entre las nuevas generaciones de jóvenes poetas que su uso podría adquirir la novedad de la vanguardia. Piénsese, por ejemplo, en el rescate de los líricos renacentistas durante el siglo XVIII y el remedio purgativo que supusieron contra el asfixiante retruecanismo barroco que todo lo reliaba; o, sin ir más lejos, el tan cacareado redescubrimiento del metaforismo gongorino por los vanguardistas del 27. Las virtudes pretéritas pueden convertirse en el signo de los nuevos tiempos cuando la actualidad se ve necesitada de ciertos dones olvidados.

Por estos motivos, Recuerda el fuego primero, de Carlos Pellín Sánchez, supone un libro en parte extraño, en parte innovador, que se hunde en el caudal de la tradición clásica para hablarnos de las posibilidades del hoy. ¿Acaso no es idónea la narración en verso, tan musical y solemne en ocasiones, para presentar nuevos mundos fantásticos y desconocidos para el lector a través de la sonoridad del mito y de la canción? ¿No son la rima y la cadencia medios privilegiados para recuperar dichos mundos en la memoria y volver a habitarlos cuando queramos?

Fragmentos como el que sigue dan cuenta de la fuerza descriptiva del cantar a la manera épica:

Mil y tanto humanos casi a rastras me subieron
por las escalas de la Pupila hasta el mirador primero
en lo más alto de la torre, donde al huracán entero
se lo podía ver romper el valle de mal agüero.
El tornado limpió el desierto con un fuerte aguacero;
las montañas de sal golpeadas sucumbieron;
las ruinas erosionadas arrancadas fueron del suelo;
tan sólo quedó planicie y una arena de ámbar bello.

Recuerda el fuego primero reúne siete cantares épicos, cada cual inspirado en una atmósfera y universo diferentes. En ellos veremos algunos de los tópicos de la fantasía de espada y brujería (dragones, hechicería, aventuras), pero también incursiones en el relato humorístico o romántico, o tramas originales (maestros de esgrima retirados, valles urbanos cubiertos por luces de neón…). Sin embargo, no nos llevemos a engaño: en este libro no solo se emplean estrofas tradicionales, sino que en no pocas partes se pretende una innovación consciente a partir del uso de símbolos, puntuaciones insólitas, neologismos y demás recursos que otorgan al texto el signo de nuestro tiempo.

Historias de aire pulp, recitadas con vientos homéricos. Porque nunca es tarde para que los bardos canten nuevas historias con la voz de siempre. O al revés.

«Con este divino sacramento, este bautismo de fuego,
puedes redimir tu sangre, ser de Dios su guerrero,
y luchar contra el Mal en este vasto imperio»

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