fbpx
Reseñas

El mundo de colores de otoño: ‘La carne detrás de la niebla’, de Antonio Costa

La filosofía había sido pura arrogancia. Pero si alguien quería ser sabio lo que tenía que hacer era callar y escuchar. Bajar de sus gabinetes y de sus peanas, y tocar el mundo y escuchar. El fantasma me dijo que esa era la filosofía del fin de la filosofía. Cuando llega el fin de algo, esto se vuelve más fino y valioso que nunca. Teníamos que ponernos al lado de la vida y escucharla.

Hay libros que tratan de alambicar la realidad con palabras, andamiarla con juegos retóricos y mosaicos barroquistas. El lenguaje, en tales casos, se torna disfraz; sugerente y exótico, por supuesto; pero, cuando pasa la fiesta, queda el resabio del plástico, de los cristales rotos y las máscaras arrugadas.

Hay otros libros, sin embargo, que emplean el lenguaje —¿qué remedio?— para desnudar al propio lenguaje y penetrar el hondón de la realidad sin otras vestiduras que las de la carne horadando en la niebla. Tal es el propósito de los relatos incluidos en La carne detrás de la niebla, de Antonio Costa Gómez; escritor de dilatada visión y vigoroso lenguaje, que, no obstante, no parece usarlo sino como pulsión orgánica, como una respiración honda o una melodía silbada; de tal forma que, como se dice en el cuento ‘Convierte todo en literatura’,

Todo tiene una sustancia literaria, todo tiene sustancia para la literatura. El mundo se vuelve grueso y con sabor. Todo se convierte en vino. Si te esperan momentos idiotas, si te amenazan días estúpidos y anodinos, piensa cómo los pondrás en palabras. Y verás cómo tienen alcohol. La literatura hará que lo rescates todo. Que te rescates a ti mismo.

En esta cincuentena de cuentos cortos (lo bueno y breve, dos veces bueno) seremos testigos de la vida en su maduración y descomposición, en su esplendor y hundimiento: el ciclo de la existencia —y de la experiencia— humana transmutado por la música, por la prosa, por la poesía: todo es un mismo lenguaje —el de la belleza, el de la impotencia— cuando se trata de expresar lo inefable. El cuento ‘Madurarás apasionadamente’ ya nos advierte con voz profética:

Un día llegarás a la orilla de un río en una ciudad lejana. Y entonces madurarás apasionadamente.

La historia, discurrir de la vida y del apasionamiento humano, también se hace depositaria de la ternura y melancolía. En ‘Simposio sobre Europa en una taberna’, uno de los contertulios dice:

Lo mejor de Europa son las ruinas […] Los trozos de las porcelanas de Sajonia, las bocas de las estatuas partidas, la iglesia rota de Berlín. Esa iglesia está mejor así, antes de que la bombardearan no tenía nada y ahora tiene melancolía. Y la melancolía es lo mejor de Europa.

Como vemos, no hay afectación, no hay esfuerzo retórico. Podríamos afirmar que el espíritu de la música es el espíritu que anima La carne detrás de la niebla; y que el lenguaje de las palabras no es sino el acercamiento musical, apasionado, al mundo y sus estaciones. Estamos ante un libro sinestésico, de los que excitan los pulmones a la vez que las ideas; de los que nos hacen conscientes del fluir de nuestra sangre al mismo tiempo que discurrimos sobre el cielo y los poetas muertos y los cementerios de las colinas. Sobre Dylan Thomas, el poeta visionario, dice un personaje:

nosotros no tenemos las alegrías salvajes que él habrá tenido, nosotros no hablamos con los ángeles borrachos como habrá hablado él, ni hemos rezado nunca con esa violencia con que él lo ha hecho, estoy seguro de que fue capaz de acojonar a los ángeles.

Anhelo de la vida auténtica y desenfrenada, desamarre de la mediocridad perceptiva y exaltación de la gloria y deleite que es vivir: tal parece ser el horizonte hacia el que se dirige el canto melancólico, pero salutífero, de La carne detrás de la niebla. La vida en todas sus formas; la belleza, el amor, la creación. Danzas imperecederas de este mundo de colores de otoño.

Mucho después fundé en París un Museo de la Mañana. Quise homenajear con él a la vida delicada e imparable, a los millones de brotes sin fin de vitalidad en todas sus formas.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: