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Entrevista a Manuel Ortuño sobre ‘Relatos del lobo enjaulado’

Bienvenido a nuestro taller de las letras, Manuel. Antes de empezar, ¿con qué canción quieres que acompañemos la entrevista?

Muchas gracias por vuestra atención. Como música de fondo escogería Station to station, de David Bowie.

Relatos del lobo enjaulado recopila, según indicamos en su sinopsis, “una serie de relatos de lo más variopinto”. Para ti, y a pesar de sus diferencias, ¿cuál es el elemento, la “esencia” que comparten?

Considero que la esencia común que subyace bajo todos estos relatos es mi deseo de suscitar el interés del lector contándole una historia con la intención de agitarlo por dentro o de sorprenderlo. Me paso la vida pergeñando tramas, y de ese afán surgen docenas de posibilidades, pero sólo termino escribiendo las que considero que merecen realmente la pena, ya tengan treinta páginas o una sola. Cada vez que voy al cine o abro un libro, me encanta experimentar esa sensación de sentarme para que me cuenten una historia. Y eso mismo es lo que intento hacer: lanzarle al lector la propuesta de: «siéntate y permíteme que te cuente algo».

Mi deseo al hacer eso siempre es que el lector se quede sentado hasta el final. Porque sólo si la historia es buena el lector se quedará a leerla entera. Y sólo si tiene un buen final el lector sentirá que ha disfrutado con la lectura. Así que intento tratar al lector tal y como a mí mismo me gustaría que me tratasen: con la intención de entretener, de sorprender y de hacer disfrutar con una historia que, además, esté contada de la mejor manera posible. Supongo que ésa es la esencia común a todos mis relatos y, en general, a todo cuanto escribo.

En otro orden de cosas, un elemento común a los relatos es mi obstinación por enfrentar a los personajes a situaciones que quedan fuera de lo común. Con esto lo que pretendo es hacer que el lector se remueva por dentro y se aparte de la indiferencia. La regla fundamental a la hora de escribir es la de que uno sólo debe escribir si tiene algo que contar. Y una de mis máximas es que no hay peor lectura que aquélla que te deja indiferente. Ambos principios son algo que yo suelo tener muy en cuenta. Por eso sólo escribo si tengo algo que contar y si considero que lo que el lector va a leer acabará suscitando en él algún tipo de reacción.

Escribir relato corto requiere un uso muy agudo de la pluma y una planificación rigurosa de la historia. ¿Cómo es el proceso de creación de estas historias? ¿Cuánto de “inspiración” y cuánto de “picar piedra” hay en este libro?

A este respecto me voy a permitir mencionar la concepción que tenía el gran Miguel Ángel de su obra como escultor. Él consideraba que el bloque de mármol que tenía delante contenía una figura, y que su labor era despojar al bloque de los fragmentos sobrantes hasta dejar a la vista la figura que se encontraba atrapada allí dentro. Mi concepto de historia es algo parecido. Parto de una situación inicial que es lo que deseo comunicar, y desde ahí comienzo a estudiar posibilidades sobre cómo narrar la historia. Me pregunto continuamente “¿y qué pasaría ahora si…?”, y de ahí surgen los motivos de muchas de las historias. Para mí ese proceso es como si me encontrase una madeja de hilo y comenzase a tirar de un extremo. Poco a poco voy haciendo que el hilo vaya saliendo, y con él va saliendo la historia hasta que ésta queda desplegada ante mí por completo y le pongo el punto final.

Con esto que he descrito no quiero decir que la historia sea improvisada, sino todo lo contrario. Para mí escribir es ante todo un proceso mental en el que uno va urdiendo la trama e incluso muchos de los detalles. Y ese proceso puede llegar en ocasiones a ser algo largo. He llegado a tener una idea bien clara en mi cabeza durante años sin sentarme a escribirla hasta que he considerado que ha llegado el momento oportuno para hacerlo. Entonces he tomado asiento y he escrito la historia, a veces en dos días, a veces en dos meses. Pero por lo general no suelo empezar a escribir hasta que tengo la historia bien madurada en la cabeza. Así que supongo que combino ambos componentes de inspiración y de artesanía de picapedrero. Ésta última es imprescindible por dura que pueda llegar a resultar. El esfuerzo de volcar cada palabra es ineludible.

Relatos del lobo enjaulado es tu segunda recopilación de relatos. Sin embargo, también has escrito poesía y novela. ¿Cómo se entrelaza este libro con tus anteriores? ¿Podría entenderse como una continuación de tu anterior libro de relatos, Relatos desde ambos lados?

Considero que Relatos del lobo enjaulado es, en efecto, una continuación de Relatos de ambos lados, si bien sólo de una parte de aquellas historias. Mi primera recopilación contenía relatos oscuros y relatos absurdos. Este libro se aparta por completo del absurdo, el cual es un género que me encanta, pero del que he acabado alejándome para centrarme en las regiones oscuras del alma. Creo que la mayoría de las historias de Relatos del lobo enjaulado están algo más desarrolladas y gozan de una mayor profundidad que las del libro anterior, así que supongo que se la podría considerar como una especie de continuación mejorada.

Una curiosidad. Tanto en Relatos desde ambos lados (por su cubierta) como en Relatos del lobo enjaulado (por su título) aparece el motivo del lobo. ¿Qué nos puedes contar sobre esto?

Me hace gracia que menciones eso porque no es la primera vez que me lo preguntan. Veamos… El lobo es un animal que posee un valor de lo más simbólico para mí. Cuando escribo me siento como un lobo solitario que introspecciona, indaga, investiga dentro de sí mismo. En el libro anterior, donde se aunaban relatos oscuros y relatos absurdos, el lobo representaba a los primeros y la hiena a los segundos. En este caso, al tratarse sólo de relatos oscuros, sólo aparece el lobo. Y esto entronca con el título, que viene a significar que quien escribe es ese lobo interior solitario y enjaulado, el cual sólo consigue liberarse o evadirse de los barrotes que lo encierran gracias a las historias que cuenta. Mientras el lobo se queda encerrado, sus historias pululan libremente por ahí.

¿Qué influencias literarias pueden reconocerse en Relatos del lobo enjaulado? ¿Y cuáles no son tan fáciles de reconocer, pero están ahí?

Las influencias que se pueden encontrar en este libro resultan de lo más variado según el relato de que se trate.  Y no creo que el hecho de que puedan ser o no reconocibles dependa sólo de la temática, sino también del estilo que me han ayudado a cultivar y desarrollar. Las más evidentes, según mi manera de verlo, son las de Saki, Dashiell Hammett o Conan Doyle. Pero hay también influencias de Roald Dahl, John Steinbeck, Steven Millhauser o incluso Stephen King, quien, por muchos vapuleos que reciba por parte de los críticos de la literatura seria, ha escrito historias excelentes.

En otros lugares has dicho que tu mente no deja de concebir ideas. ¿En qué momento te encuentras ahora? ¿Qué proyectos te asaltan?

Actualmente estoy dándole los últimos toques a una novela cuya génesis se encuentra ligada a la de Relatos del lobo enjaulado dado que estaba previsto que fuese uno más de los relatos incluidos en la recopilación. Pero la historia, a pesar de merecer la pena, quedó finalmente apartada, así que he estado desarrollándola hasta que ha dado lugar a un proyecto completamente distinto a todo lo que he escrito hasta el momento. Lo único que adelantaré es que es algo así como la crónica novelada de una banda de rock. Por lo demás, tengo también en cartera otro proyecto, el de una novela más intimista cuyo primer boceto está casi terminado pero al que todavía hay que dedicarle tiempo. Ésa es otra historia de la que, de darse el caso, ya llegará el momento de hablar.

Por último, micro abierto. ¿Qué les dirías a los posibles lectores de Relatos del lobo enjaulado?

Les diría que los animo a leer esta recopilación de relatos y que, a la hora de lanzarse a leerla, hagan lo que (como dije antes) yo mismo suelo hacer cada vez que voy al cine o me siento a leer un libro. Que se relajen, que comiencen a leer y que se dejen llevar por la magia que tiene el hecho de permitir que alguien te cuente una historia. Que disfruten con cada línea y acompañen a los personajes que encontrarán en cada una de sus páginas. Si el resultado les complace, el lobo estará más que satisfecho.

¿Hay algo más que te gustaría contarnos?

Sólo deciros que ha sido un placer responder vuestras preguntas y que me hayáis concedido la oportunidad de hablaros del lobo interior y de las historias que escribe.

Muchas gracias por tu tiempo, Manuel.

A vosotros.

Un comentario

  • Carlos

    Interesante entrevista, pero sobre todo muy interesantes los dos libros de relatos.
    He tenido la suerte de leerlos y en espera de ver aparece alguno más.
    Me encanta el formato porque me permite leer historias en los pequeños ratos que puedo dedicar a mí mismo.
    Si quieres leer pero no tienes tiempo, este es tu formato

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