fbpx
black asphalt road near cliff mountain
Reseñas

‘Dissipatio humani generis’, de Guido Morselli

QUÉ HACER CUANDO NO QUEDA NADIE.
DISSIPATIO HUMANI GENERIS, de GUIDO MORSELLI

La novela Dissipatio humani generis (1977, publicada póstumamente), del autor italiano Guido Morselli (1912-73), se desarrolla a partir del monólogo interior del último habitante vivo del mundo.

Después de un intento de suicidio fallido, nuestro parlanchín amigo se percata —con extrañeza, primero; con incredulidad, después; con terror, más tarde; con cierta ironía, al cabo— de que las demás personas, de que todo el mundo, se ha disipado. No queda nadie. Y él, un misántropo que había vivido para escapar de los demás, que se había aislado en una casita del monte para no tener que soportar a la sociedad, de buenas a primeras se levanta solo en el mundo.

Así pues, el libro es una exploración de dos grandes temas: en primer lugar, el sentido de la vida humana, asunto imperioso cuando la última persona del mundo tiene que decidir qué hacer con su tiempo y su vida sin más compañía que él mismo y los restos materiales de la sociedad; y, en segundo lugar, la soledad como concepto radical de la existencia humana, con un protagonista condenado de facto a no poder comunicarse con ninguno de sus semejantes.

Por fortuna, la voz narradora es lo suficiente lúcida como para saber describir, por una parte, sus idas y venidas por un mundo abandonado, lo cual dota al texto de riquísimas imágenes y —a pesar de la inmovilidad de la inexistencia— entornos muy vívidos: la ciudad solitaria, los centros comerciales desiertos, las plúmbeas carreteras prolongadas en silencio, los hogares en quietud. El narrador nos va reconstruyendo un mundo desolado cuyo viento frío nos golpea los pómulos, cuyos atardeceres rosados humedecen nuestra visión. Por momentos pareciera, de esta forma, que soy yo, el lector, quien discurre por el texto-mundo que se abre, solitario y quedo, ante mí.

Pero, por otra parte, no se contenta el narrador con retratar los colores de un mundo inerte, sino que razona, y a veces de manera muy erudita, sobre los porqués y las consecuencias de tal dissipatio humani generis. El texto, pues, se desarrolla mediante numerosos ensamblajes de la historia, de la filosofía, de la teología —ciencias históricas relacionadas con los problemas de la existencia humana—, pero también a partir de axiomas biológicos, sociológicos y psicológicos. Todas las ciencias positivas en la mente del protagonista son consultadas para intentar dar solución a su ‘problemilla’. Y, sin embargo, y aunque todas han hablado de la vida en sociedad y de la vida solitaria, ninguna puede adaptarse a su particularísima situación.

No le queda otro remedio que acordarse de los pocos que pudo considerar sus amigos. Acaso del que fue su único amigo. Deambulando por las calles de un mundo desmundado, nuestro protagonista no busca a los que se fueron; pero, por si las moscas, hace planes para cuando los encuentre. Nunca se sabe.

Acaso el sentido de la vida y el sentido de la soledad provengan de la oposición a los otros, o de la atracción hacia los otros, o del desdén de los otros o el amor de los otros o los chistes o las obras de arte de los otros, o quizá de las canciones o de los libros escritos por los otros o escritos para los otros. Si los otros se disipan, acaso también lo haga la pregunta por el sentido de la vida. Pues sin los otros, paradójicamente, ya no se puede estar solo. Queda la terrible compañía de uno mismo, vagando por el mundo indiferente, en busca de alguien a quien contárselo.

Bibliografía

Morselli, Guido (2009). Dissipatio humani generis. Laetoli. Traducción de Elena del Amo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: