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Autores,  Florilegio

Entrevista a Silvia M. Díaz

Entrevistamos a Silvia M. Díaz, joven promesa de las letras, que debuta en nuestra editorial con «Escribir» se escribe con Eme de Musa.

¡Hola, Silvia! Como ya es costumbre en esta casa, ¿con qué canción amenizamos la entrevista?

Con Scarborough Fair de Simon & Garfunkel. Porque es la canción que da nombre a la banda sonora del primer manuscrito formal que creé; el que hizo que me enamorara del todo de este mundo de la escritura. Y aunque hoy me decanto por la versión original, más de una de las que corretean por internet me han transportado a escenarios llenos de magia; a mis inicios, en definitiva. Unos preciosos. Unos con Luna, de quien podréis conocer una pincelada de vida en la novela.

Por ahí has afirmado que «Escribir» se escribe con Eme de Musa fue un libro que “fluyó” y que acabaste en menos de una semana. ¿Tenías todo eso guardado y, de algún modo u otro, “estalló”?

Creo que todo escritor tiene dentro guardado qué siente por esta vocación, si es la suya. Y yo no tuve que rebuscar mucho; cuando vi la convocatoria supe qué quería decir, y todo lo que había sentido me dijo cómo; aunque eso lo explico muchísimo mejor en el libro, de la mano de ella.

Pese a tu juventud ya has escrito varios relatos y novelas, y parece ahora que te vas a lanzar a la poesía. No hay duda de que eres una escritora ferviente. ¿Cómo es tu relación personal con la escritura? ¿Cómo se refleja dicha relación en «Escribir» se escribe con Eme de Musa?

No me cansaré nunca de decirlo: escribir me cambió la vida —¡para bien, por supuesto!—. Hizo que me diera cuenta de que todo lo bueno que llevaba dentro lo podía contar y, a la vez, me ayudaba a convertirme en mi mejor versión. De ahí que mi relación con la escritura sea tan intensa —hasta el punto, incluso, de convertirla en alguien más—. Y aunque no es siempre un camino de rosas; aunque existan los bloqueos del escritor y los días de borrar tres mil palabras de una vez…, es una relación que siempre te da más de lo que te quita. El tiempo, al final, no significa nada. Lo que queda es lo que hacemos de él. Por eso disfruto tanto escribiendo novelas —sobre todo—, pero también relatos, participando en antologías, convocatorias… Y ¡sí! Estoy redescubriéndome con la poesía y me está encantando. Bienvenido sea todo aquello que vaya de la mano del arte.

Bienvenido sea todo aquello que vaya de la mano del arte.

¿Cuánto de autobiográfico y cuánto de ficcional hay en «Escribir» se escribe con Eme de Musa?

Autobiográfico, prácticamente todo, aunque no sea capaz de encuadrar el libro en una autobiografía al uso. Pero al final estoy hablándoos de mí, abriendo las puertas de par en par y dejando ver qué siento cada vez que toco las teclas del teclado; y ficcional… ¿qué es ficción, al fin y al cabo? Disculpad que me ponga filosófica, pero es que mi vida es un continuum de historias. Vivo mis personajes sabiendo que, en algún lugar y en algún momento, pueden estar existiendo. Que la realidad que vivamos sea la que conocemos no implica que sea la única que existe.

Vivo mis personajes sabiendo que, en algún lugar y en algún momento, pueden estar existiendo.

¿Qué lecturas alimentan tu escritura? ¿Te consideras heredera de alguien?

Sonará a cliché, pero un poco de todo. Un día leo a Machado y, al siguiente, me podéis encontrar con un libro de Arturo Pérez-Reverte entre las manos; o de Gloria Fuertes; o de Federico García-Lorca; o de Fernando de Rojas — ¡cómo disfruté este verano con Yerma y La Celestina por las calles de Castilla!—. También soy defensora acérrima de que hay autoras y autores no consagrados de este país que, ¡ay! ¡Cómo se merecen un lugar en las estanterías de súper ventas! Y sí, algunos rondan por esta editorial.

Pero si debiera elegir a un solo autor para que me acompañara toda la vida, ese sería, sin duda, Haruki Murakami. Él fue, es e intuyo que será, sin duda, otro de los pilares que sustentan mi amor por la escritura y la lectura. Alguien que jamás ha dejado de sorprenderme por más líneas suyas que leyera.

Sin embargo, y aunque lo dije ya una vez, hoy lo reitero: no pretendo ser Silvia Murakami. Porque necesitamos más letras. Todas las que podamos leer, y necesitamos llevarlas a lo alto, a donde se merecen, al lado de Murakami, de García-Márquez, de Woolf, de Rowling, de Allende, de Christie…

Hay quien se queda asombrado de tu energía. Trabajas a tiempo completo, lees, escribes a un ritmo de maratón, has inaugurado un canal de Youtube… ¡e incluso te da tiempo a twittear con frecuencia! ¿Cuál es tu secreto?

No hay secretos; hay ganas, esfuerzo, sacrificio…, y un revuelto de emociones dentro del estómago que me obliga a moverme y hacer de mis días unos con olor a libro y librería anticuaria. Solo voy a vivir una vez; ya descansaré cuando no lo haga.

No me cansaré nunca de decirlo: escribir me cambió la vida

No podemos evitar mencionarlo: desde el principio nos enviaste un par de manuscritos porque, decías, tenías una corazonada. ¿Estabas en lo cierto? ¿Qué tal ha sido el proceso de edición?

Estaba en lo cierto y continúo pensándolo. A Niña Loba envié mi primer manuscrito y con Niña Loba publico mi primer libro, aunque no sea el mismo que envié. Pero de ello tampoco me arrepiento, porque de ahí nació algo muy, muy bonito. Un manuscrito que evolucionó y se convirtió en algo precioso y que un día, cuando termine de madurar, encontrará su lugar.

Y no, no es porque me hagáis la entrevista vosotros, pero no me cansaré de decirlo: el proceso editorial ha sido una maravilla. Habéis tenido en cuenta cada una de las partes, por diminutas que fueran, de la materialización del inicio de mi sueño.

Jamás podré olvidar el 17 de septiembre de 2019.

¿Qué sorpresas guardas para el futuro? Porque damos por hecho que alguien como tú nunca dejará de sorprendernos…

Muchas, con nombres y apellidos e historias que espero os enamoren como me han enamorado a mí; historias que os harán sonreír, soñar, hacer pataletas y enrollaros en el edredón a llorar algún domingo por la tarde que otro. Y lo siento por estas últimas; pero creedme, valdrán la pena.

Haré que la valgan.

Porque los lectores lo valéis.

Muchas gracias por tu tiempo, Silvia. Un placer tenerte en nuestra casa.

Mil gracias a vosotros por abrirme las puertas. Y que se preparen todos; que acabamos de empezar.

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