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Entrevista a Pedro P. González sobre ‘Galaxia cicatriz’

Bienvenido a nuestro taller de las letras, Pedro. Antes de nada, ¿con qué canción te gustaría acompañar esta entrevista?

¡Muy buenas! Gracias por la invitación. Un gustazo juntarse contigo para charlar un rato. Vamos allá. Si esto fuera un test rápido, sin duda usaría el Manipulator de Insect Warfare, pero como nos vamos a tomar nuestro tiempo, vamos con el Dopesmoker de Sleep. Ya si tienes algo de picar y unas cervecillas, lo clavas.


Galaxia cicatriz es un libro muy particular. Puede leerse desde tantos enfoques y acoge influencias de tantos géneros (¡qué problema fue decidir en qué colección encajarlo!) que quizá el lector no sepa qué esperar. ¿Cómo explicamos qué es Galaxia cicatriz?

Partí de una premisa muy básica, algo casi cotidiano como una relación de pareja que va a la deriva. Me interesaba poner el foco sobre muy pocos personajes y pocos espacios, casi asfixiantes, para desarrollar las distintas visiones que componen el prisma de la convivencia. Esa sencillez es la que me permitió también la flexibilidad; pude jugar y la historia se mueve del terror a la ciencia ficción, pero sin dejar de lado el componente básico de la trama que no es más que la mezquindad y lo turbio. El eje principal son dos personas mezquinas encerradas en sí mismas. Creo que hay mucho de mezquino y de oscuro en los personajes y en todos nosotros, algunos lo sacamos a pasear más que otros, y me interesaba emplear la ficción para retratar esa otra cara que no siempre se deja ver.

¿De qué fuentes bebes para construir un relato tan singular?

Hay homenajes clarísimos y algún pequeño huevo de pascua en el libro, claro. Algunos de estos guiños han sido totalmente intencionados (al borde de violar el copyright) y otros aparecieron casi por una suerte de ósmosis. Las influencias están ahí y terminan saliendo quieras o no. Algunos son una declaración de intenciones. El mundo de las ideas fluye y pronto empiezas a ver señales en sitios que no esperabas, incluso ciertos paralelismos con obras o películas de las que no habías ni oído hablar. Es en esos momentos cuando la paranoia del plagiador golpea duro. Hay algunos guiños más explícitos y “gamberros” como el del Joyride de Ketchum o el de Charlotte Perkins. Me comentaron sobre las Arañas de marte de Guillem López o el Reír en tu funeral de Darío Vilas. Por supuesto que hay también gran influencia de todo el círculo lovecraftiano; Bloch, Belknap Long, hasta aterrizar en cosa tan poco terroríficas como Star Treko el Cosmos de Carl Sagan. No es que me compare ni mucho menos con estos autores; quizá quien lea esto no encuentren estos paralelismos y piense que me estoy viniendo arribísima tirándome un buen pisto, pero como como te decía, una vez entras en la vorágine de una historia, no puedes dejar de pensar en que has llegado el último a contar lo que ya han contado otros, y muy probablemente mejor que tú.

En la sinopsis nos referimos al «bajo continuo de terror cósmico» que recorre toda la obra. Hay gente que ya sabe lo que es el terror cósmico, pero apuesto a que hay quien no. ¿Qué es, para ti, esta emoción, y cómo la exploras en Galaxia cicatriz?

Pues esto tiene miga. Para mí, el horror cósmico tiene gran peso en casi todo lo que escribo. Quizá me inclino hacia esa corriente más existencialista, laque evita esas vistosas batallas contra dioses primigenios a golpes de recortada y dinamita. Creo que hay varias capas en el horror cósmico, y una importante para mí, es la que pone al ser humano en el centro de algo que no comprenderá jamás. Descubrir la insignificancia de la existencia, lo poco que importa la trascendencia y el terror que genera, a fin de cuentas, no ser nada en el universo. La religión y la fe intentan lidiar con esa angustia vital, pero es que da igual realmente, son solo un parche. Todo son parches. Darse cuenta de eso sí que puede hacerte perder la cabeza y no ver a un tipo con cara de pez. Da igual si crees ser dueño o no de tu destino porque hay algo enorme ahí fuera a quien no le importas en absoluto. Una vasta oscuridad que lo terminará devorando todo, reyes o mendigos, todo acabará. Ese sentimiento aterrador de soledad, fuerzas ocultas que se rigen por otras leyes e intereses que se escapan al entendimiento humano. Esa es la tragedia, lo absurdo. El temor a no comprender siquiera el verdadero sentido, no ya de la vida, sino de la existencia de todo lo conocido puede ser aterrador. Y bueno, claro, los tentáculos y los gules pues también molan, no nos vamos a engañar.

Hay quien defiende a capa y espada que las historias ocurran en nuestro país; que no hace falta irnos a Estados Unidos para elaborar una buena trama. En el caso de Galaxia cicatriz, sin embargo, la inmersión en Norteamérica es brutal. ¿Qué opinión te merece la postura de la que hablo? ¿Por qué decidiste ambientar la historia en EEUU y no, por ejemplo, en Madrid? Y ¿cómo fue el proceso de documentación sobre ubicaciones, gastronomía, cultura… americanas?

En mi caso intento ambientar las historias en un marco que sea más o menos conocido, que pueda manejar y con el que me sienta cómodo. No creo que haya un sitio mejor o peor que otro para ambientar historias, la verdad. La localización y el entorno debe estar (en mi caso) al servicio de la historia. En Galaxia, al ofrecer unas pinceladas relacionadas con el MIT y la física cuántica, Estados Unidos se me antojaba más accesible que Albacete.

De chaval pasé largas temporadas en Estados Unidos por temas familiares, y eso ayuda a tener una visión más o menos estructurada de la cultura y las maneras del país. Además, que tragaba tele por un tubo. Ahí queda el poso de la cultura pop de los noventa inyectada en vena. Por otro lado, el interés en autores como Auster, De Lillo, Roth o el propio Poe ha marcado y definido de alguna manera la parafernalia alrededor de mi escritura. A parte de eso, claro, un poco de trabajo de campo con documentales y por supuesto, los buscadores de internet que facilitan ahora muchísimo la búsqueda de información. Una pizca de aquí, otra de allá y algunos inventos que te sacas de la manga ayudan a confeccionar esa visión que navega entre la realidad y el cliché más burdo.

¿Cómo fue el proceso creativo per se? Los personajes, la estructura temporal, las escenas… Hemos hablado de la gestación; pero ¿cómo se desarrolla el libro?

La historia de Galaxia se fue confeccionando en paralelo mientras trabajaba en otros relatos breves y convocatorias. Me empapé con varios documentales y libros que saltaban de cosas técnicas que ni siquiera entendía a la magufada total. Normalmente llevo un proceso bastante cuadriculado y dedico bastante tiempo a perfilar los personajes, desarrollar las tramas, las escenas, cómo deben empezar y cómo debe terminar cada capítulo, etc. Se podría decir, aunque el término no me gusta demasiado, que soy de los que tiran de mapa. Dada la simpleza de la premisa, la historia me permitía retorcer la estructura y jugar con los saltos en el tiempo para ir de la mano de un narrador (quizás, y solo quizás) un poco tramposo. Me interesaba también desarrollar las distintas capas de esta voz narrativa. Una vez que tuve toda la información que necesitaba y todas mis notas, la escritura fue relativamente rápida. Durante los primeros meses de la pandemia tuve tiempo para ir encajando las piezas, preparar las partes, estructura, etc. Había que ser cuidadoso para evitar incongruencias y fallos de continuidad. Para que la historia de Galaxia funcionara, se me hacía necesaria una estructura que permitiera ir desvelando todo en pequeñas píldoras.

Sobre literatura y política. Actualmente llevas un sello editorial, 2Cabezas, que, entre otras cosas, hace explícita una postura política y la reivindica activamente en redes sociales y en la revista Cuervo&Castor. En Galaxia cicatriz, sin embargo, no vemos ningún signo político frontal. ¿Hasta qué punto crees ligadas la literatura y la política? ¿En qué condiciones puede ser favorable esta unión, y en cuáles un estorbo mutuo?

Personalmente creo que todo acto personal e individual ya debería ser un acto político en sí mismo. Cada elección y cada decisión, cómo plantear proyectos y cómo llevarlos a cabo. A veces es difícil ser fiel a uno mismo en un mundo lleno de incoherencias y dudas, pero intento enfocar el espíritu de autocrítica también como un acto político.

Es cierto que en Galaxia no hay contenido abiertamente político, la historia no lo necesitaba, pero sí que subyacen, más o menos explícitas, algunas reflexiones acerca del heteropatriarcado, las relaciones humanas y el amor romántico. Siempre intento colar alguna puya en todos mis escritos, algunas son más veladas que otras y a veces lanzo mensajes más crípticos, pero creo que escritura y política van de la mano como lo van las propias personas con las ideas. Si bien es cierto, la ficción permite explorar posturas, llevar todo al extremo o reconciliarse con otras ideas.

2Cabezas, al no considerarse una editorial en el más estricto sentido de la palabra, deja mucho margen para ser un poco más incendiario y “guerrero”. Esto, efectivamente, podría ser “malo” de cara a conectar con algunes lectores y escritores que no quieran pringarse tanto, pero como no atendemos a las lógicas del mercado convencional, pues esa preocupación es mínima. Que el sello se convierta en una especie de “gueto”, una comunidad más o menos cerrada o en algo totalmente underground que no tenga alcance, pues tampoco me preocupa, la verdad.  Primamos la obra a la autoría y creemos en lo que hacemos y cómo lo hacemos. De hecho, es un poco la idea. Entiendo que en otros casos más convencionales, sí que puede ser un problema dar ciertas opiniones. Puedes abrir y cerrar puertas con velocidad pasmosa. Sea como sea, intento ser lo menos tibio posible y buscar proyectos con los que sentirme cómodo.

En el sello 2Cabezas publicáis, fundamentalmente, obras de terror y un poco weird. Es una de las líneas principales que sigue Galaxia cicatriz. ¿Por qué publicarla con otro sello como es, en este caso, Niña Loba?

La idea de 2Cabezas es básicamente unir la literatura de género y popular con contenidos sociales y políticos. Es cierto que a veces hemos sido más laxos y hemos optado por lanzamientos más convencionales, alejados de la premisa inicial. Principalmente trabajamos con amigxs y gente afín al proyecto, que entienda la filosofía de la que venimos y cómo hacemos las cosas. Es fundamental la confianza y la horizontalidad. En cuanto a Galaxia, creí que efectivamente no entraba en las líneas planteadas; una dura (Yunque), que es la más política, otra (Aker) más laxa, y una última (Machete) que aglutina la experimentación con realismos mágicos y sucios.  Esa es quizá la razón por la que busqué otro sello, al no existir ese componente político, social u outsider, no encontraba un hueco para ella en el catálogo que estábamos planteando.

Antes de Galaxia cicatriz escribiste A golpes de intuición, tu primera novela. Y luego llegó la movida de 2Cabezas. ¿En qué momento de tu carrera literaria estás? ¿Cómo hibridas la escritura y la edición? ¿Qué proyectos futuros, como autor y como editor, traman esas dos cabezas?

Lo de compaginar estas dos labores con un trabajo puramente de subsistencia, otros proyectos lejos de la literatura y demás historias del día a día se hace a veces realmente cuesta arriba. Pero nos gusta sufrir. Si tienes tiempo para editar, no lo tienes para escribir. Y así vamos, a tirones. A Golpes de intuición fue un primer intento, prueba y error para autoeditarme. Le tengo mucho cariño porque fue un poco el motor para irme enredando en estas historias. Hay una segunda parte planteada, que en algún momento y con suerte verá la luz.

Monté 2Cabezas para ir viendo cómo funcionaba este asunto de la edición y al final me picó el gusanillo. Venimos del DIY y hemos tratado de trasladar un poco la misma filosofía que tendríamos en la escena musical, a nivel de CSOAS o espacios liberados. Creemos que las cosas se pueden hacer de otra manera, y que no pasa nada si tu libro no está en Amazon o en la Fnac.

Tenemos varias cosas planteadas para este 2021 y algunas cosas ya para el 22. Muy pronto saldrá Antifastopías, que contiene 16 relatos de varixs autorxs de aquí y de allá con el antifascismo como telón de fondo. Tenemos también en el horno Fuera de confort de R. G. Wittener, que nos propone una antología de relatos inquietantes y oscuros muy en la onda de gran Jon Bilbao o del no menos grande Eximeno. Miguel Babiano nos trae un Western Lovecraftiano y tenemos en proyección unas colaboraciones muy chulas con Amparo Montejano, Guillem Anguera y Rafael Blasco. Hay otra cosita por ahí, pero no podemos desvelar nada aún. A nivel personal intento sacar adelante otra pequeña novela en la que estoy trabajando algunos cambios de registros para ofrecer algo que naufragará entre lo sucio, lo noir y lo raruno. A ver qué sale, pero lo de rascar tiempo para escribir sí que se va complicando más allá de alguna convocatoria como T.Errores I y II de Dentro del Monolito.

¿Qué les dirías a los lectores de Galaxia cicatriz?

Primero que la disfruten, de eso se trata este asunto de leer y escribir. Después, que no tengan prejuicios, que no piensen en etiquetas y que se dejen llevar. Por último, que si la tienen que criticar duramente, que lo hagan, ¡que aquí tenemos ya la piel de piedra! No nos gustan las medias tintas ni para criticar. Si hay que criticar se hace hasta que haga herida. J Ojo, aunque sean duras, siempre que sean críticas constructivas y fundamentadas, pues es la mejor manera de mejorar y aprender.

¿Hay algo más que quieras contarnos?

Muchísimas gracias por dejarme este espacio para explayarme y contarte mis cosas. Espero que vaya genial en tus próximos proyectos y que tengamos suerte con esta Galaxia cicatriz. Quería agradecerte también tu dedicación, esfuerzo y confianza. Y recordad, que como dijo aquel, “La verdad está ahí fuera”. ¡Un abrazo!

Muchas gracias por tu tiempo, Pedro.

Galaxia cicatriz
Un libro de Pedro P. González

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