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Entrevista a Álvaro Sánchez-Elvira

Bienvenido a nuestro taller de las letras, Álvaro. Para ir calentando motores, ¿qué música ponemos?

Para entrar en situación, obviamente, hay que ponerse lánguido y franchute:

Una distensión del tiempo es, según has afirmado por ahí, un proyecto muy personal, en el que, de alguna u otra forma, «llevas trabajando toda la vida». ¿Cómo lo engarzamos en tu trayectoria literaria?

No era una forma de hablar; uno de los capítulos, el titulado “1990”, fue lo primero que escribí con intención “creativa” o “literaria” pura, más allá de divertimentos y plagios para pasar el rato. Algunos otros capítulos los escribí poco después, pero otros muchos solo los he escrito ahora, 20 años después de esos primeros. Es decir, he necesitado más de 20 años para darle un cierre a estos personajes y a estas historias, que durante mucho tiempo simplemente fueron relatos cortos desconectados. Así que, para responder a la pregunta, esta novela es a la vez lo primero que escribí y lo último (de momento). Es mi trayectoria, entera, vaya, con otras muchas cosas entre medias.

¿Autobiografía, o ficción? ¿Qué plano pesa más en la concepción de esta historia?

Los dos. Es una novela muy, muy autobiográfica en los detalles, en la descripción del lugar, que es el barrio real en el que yo crecí, y muchas de las anécdotas o recuerdos del personaje principal. Y el mismo Álex se parece mucho a mí, pero simplemente porque así me resultaba más sencillo “transferirle” mis reflexiones y obsesiones. Por lo demás, la trama y los personajes son completamente ficticios. Casi se podría decir que esta novela es un intento de plasmar parte de mi infancia y el lugar en el que crecí, pero rodeándolo de una trama totalmente inventada.

He necesitado más de 20 años
para darle un cierre a estos personajes
y a estas historias.

¿Has tenido influencias literarias para la escritura de una obra tan personal como Una distensión del tiempo, o has dejado volar tu creatividad? ¿En qué difiere su proceso con el de, por ejemplo, El congreso de ingeniería literaria?

La influencia más importante no es literaria, sino cinematográfica: la trilogía Antes del amanecer/atardecer/medianoche, de Richard Linklater, aunque solo la descubrí cuando la mitad de la novela ya estaba escrita, pero la idea del paso del tiempo y el reencuentro viene de ahí, sin duda.

Con respecto a El congreso, es evidente que hay muy pocos puntos en común, pero sí uno muy importante, creo, y es que allí hacía casi una disección metaliteraria de una de mis novelas favoritas, La puerta estrecha de Andre Gide, que también ha tenido mucha influencia en esta segunda novela.

¿Cómo fue el proceso de edición?

Aquí me toca daros las gracias a vosotros, La niña loba, no solo por elegir mi manuscrito y publicarlo, sino también, en muchos sentidos, por darle la forma definitiva a la novela. Porque el capítulo final que os envié, yo lo sabía, era apresurado y para nada lo que necesitaban ni la historia ni los personajes, pero después de 20 años igual me entraron prisas por terminarlo… Gracias a vuestros comentarios y sugerencias la novela que se va a publicar es infinitamente mejor que la que os envié, así que gracias por vuestra paciencia.

Está claro que el paso del tiempo
es una obsesión para mí
y para mi personaje principal.

“El barrio” y “el polideportivo” constituyen los pulmones simbólicos de la novela. ¿Cuál es su papel? ¿Tienen parangón con la realidad?

Son lugares totalmente reales, solo distorsionados por la inexactitud de mis recuerdos. Por si alguien tiene interés, el polideportivo es el Polideportivo de Villafontana, en la calle Empecinado de Móstoles. Ahora es un polideportivo reconstruido y totalmente funcional, para mi desgracia y la de mi personaje principal, pero cuando yo vivía allí (justo enfrente, además), estaba abandonado, y nos colábamos continuamente a jugar o pasar el rato. En cuanto al barrio, allí sigue, aunque muchos de los lugares que describo han cambiado o ya no existen, pero es todo (o casi todo) rigurosamente real. En cuanto a su papel, pues en gran medida esta novela nace de un intento de no olvidar todos esos recuerdos y esos lugares, así que fundamental. La ficción, ya digo, vino luego.

La novela trata sobre las relaciones humanas y las tamiza con el velo del tiempo. ¿Qué papel juegan el tiempo y el amor en esta obra? ¿Cómo relacionas ambos conceptos, ambos “radicales de la existencia”?

Esta pregunta es muy difícil de responder, imagino que esta novela al fin y al cabo no es sino una manera de intentar contestarla lo mejor que puedo, aunque a saber si lo habré conseguido. Está claro que el paso del tiempo es una obsesión para mí y para mi personaje principal. En el caso de Álex y Amara, supongo que el tiempo es su aliado más que su enemigo, aunque a Álex a veces no se lo parezca así. Esa es la moreleja, creo, de la historia: la melancolía es muy bonita y nos ha dado grandes LPs, pero no se puede vivir siempre mirando hacia atrás.

La melancolía es muy bonita
y nos ha dado grandes LPs,
pero no se puede vivir siempre
mirando hacia atrás.

¿En qué proyectos andas liado actualmente? ¿Algún dato que pueda salir a la luz?

Estoy terminando, o intentando terminar, una novela de ciencia ficción y metaliteratura muy en la línea de El congreso. Y como siempre tengo otras tres o cuatro novelas a medio empezar, medio pensar o medio lo que sea, pero esas nunca se sabe cómo acabarán. Dentro de 20 años os lo cuento 🙂

Gracias por tu tiempo, Álvaro, y gracias por emocionarnos con tu novela.

Gracias a vosotros por leerme y hacerme casito, que al fin y al cabo es lo que queremos todos los escritores. Menos J. D. Salinger.

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