fbpx
Reseñas

Rafael Alberti, ‘De un momento a otro’

Reseña de la obra de teatro De un momento a otro, de Rafael Alberti.

Ficha de ‘De un momento a otro’

rafael alberti de un momento a otro el adefesio

Título: De un momento a otro; el adefesio

Autor: Rafael Alberti

EditorialCátedra

Año de edición: 2006

ISBN: 978-8437611204

320 págs

Reseña de ‘De un momento a otro’

El drama de nuestra historia

Cuánto duele leer el drama de nuestra historia. De un momento a otro, de Rafael Alberti, fue editado por primera vez en Buenos Aires en 1942, cuando el poeta ya se había exiliado de una España destruida por la guerra y por la inquina.

La obra, en la que menudean los elementos autobiográficos, desarrolla el conflicto interior de Gabriel, un intelectual de clase acomodada —familia de bodegueros— que, pese a las presiones de su entorno por mantener el orden y la tradición, decide unirse a la clase obrera en la lucha revolucionaria. He aquí, pues, el conflicto básico del drama: Gabriel es repudiado por su familia, que lo tacha de “rojo” y traidor; pero también levanta los recelos de la clase proletaria, que desconfía de las intenciones de un “señorito” que nunca ha sudado ni agrietado sus manos por el trabajo.

Los personajes, dado lo absurdamente férreo de sus convicciones y lo tristemente inamovible de sus inquinas, parecen títeres; sus ideas son simples, pero asusta comprobar la actualidad de tales odios y tales aversiones en el presente. El ambiente tenso y desfigurado de la obra anticipa el estallido de la Guerra Civil: los caracteres se odian sin posibilidad de acercamiento —puesto que se odia el estereotipo, la caricatura, la imagen distorsionada del otro que se interpone entre la verdadera comunicación del Tú y el Yo—.

Los discursos del odio

Tal agresividad, latente e irracional, no es lejana en el tiempo, sino que es palpable todavía hoy en el discurso de los medios de comunicación, de la política, de los propios ciudadanos que se ven y se tratan como “enemigos” y “aliados”. Bajo ningún concepto podríamos considerar De un momento a otro como una obra histórica, propia de su tiempo y ya desentendida del nuestro; más bien al contrario, este drama señala la barbarie que se apodera de los seres humanos, de los hermanos y vecinos, cuando nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos y tomamos a los demás como un mero objeto a merced de nuestras ideologías.

Me apena cuando nos olvidamos de que todos somos unos idiotas y unos pringaos y de que aquí no se salva nadie; me apena cuando olvidamos que aquí todos estamos equivocados y me apena cuando todos nos queremos jueces cuando ninguno estamos libres de pecado.

La “vía recta”…

A propósito de esto último, uno de los ejes vertebradores del drama, y que le aportan una dimensión más profunda al conflicto, es la presencia de una religión casposa, acomodaticia y autoritaria, alineada con los valores burgueses y ante la que Gabriel se rebela a pesar de los intentos de su familia por devolverle a la “vía recta”.

En la obra aparece representada perfectamente esa Iglesia que prefirió crucificar antes que ser crucificada, esa Iglesia cínica y traidora a sus principios que fue cómplice de crímenes de guerra en masa. ¡Ah!, si la Iglesia se hubiera aliado con el socialismo y el socialismo con la Iglesia, ¡ah!, pues yo no concibo una Iglesia que no sea socialista ni en un socialismo que no aspire al Reino de los Cielos. Pero las cosas no fueron así, y esto es lo que nos queda: un enfrentamiento entre el brazo izquierdo y el brazo derecho.

La madre, la figura de la madre, es la mártir que la guerra fratricida se lleva por delante. Ella es el único elemento de cordura en mitad de la vorágine, ella es la única que defiende una religiosidad popular y piadosa con los mendigos y, a la vez, el amor ilimitado al hijo. Si acaso las ideas hubieran sido sustituidas por el amor de la madre, quizá la guerra hubiera quedado en un mero susto.

Pero las madres se quedaron en casa. Rezaban a un Dios que podría habernos salvado de no ser porque los hombres peleaban por él en las trincheras.

Rafael Alberti

El gaditano Rafael Alberti (1902 – 1999) es uno de los más reconocidos poetas del siglo XX en lengua española. Inició sus andaduras literarias en la conocida como Generación del 27, junto a otros autores de vanguardia como Federico García Lorca, Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre.

La irrupción de la Guerra Civil Española (1936 – 1939) y la posterior dictadura provocan su exilio a América. Este hecho tiñe sus obras de amargura y activismo político. Vuelve a España en 1977.

Es fundamentalmente conocido por su poesía: Marinero en tierra, Sobre los ángeles. No obstante, Rafael Alberti también cultivó el teatro, como este De un momento a otro que nos ocupa; o también dramas experimentales como El hombre deshabitado o El trébol florido. Destaca también su conocida Noche de guerra en el Museo del Prado.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: