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La generación del nuevo mundo: ‘Pizza margarita’, de 3 Cejas

Siempre me han gustado los libros cuyo género es problemático; esos libros fronterizos que no sabes bien cómo catalogar y que, cada vez que te preguntan, tienes que empezar diciendo que «es un poco raro», «es una ida de olla» o el clásico «es como si mezclaras (…) y (…), pero con el (…) de (…) y sin tanto (…)». En fin; todas son descripciones ambiguas, inexactas, que clarifican muy poquito las expectativas y que, sin embargo, nos preparan para una experiencia única. Bien; pues eso es Pizza margarita, de 3 Cejas: un viaje muy particular y único en su especie, que podríamos definir como poesía trágica, pero humorística; algo absurda, pero también certera.

En este poemario encontraremos textos para ser leídos —3 Cejas hace un uso exquisito del formato y los recursos visuales—, pero también para ser representados y vistos en directo. Pizza margarita es un libro teatral, de esos que hablan a gritos y zarandean la musicalidad durante la lectura. No en vano, aquí podemos ver al propio 3 Cejas representando una de las piezas de Pizza margarita concebida para el público, como también ocurre, por ejemplo, con “El viajante”, representada, según nos dice él mismo, en el Metro de Madrid. Una poesía, en fin, que, como el mejor teatro, se sale del libro y se funde con la vida.

El lenguaje de Pizza margarita es fresco, contemporáneo y muy imaginativo: los juegos verbales, los giros y dobles sentidos beben de la mejor tradición humorística y se adecúan perfectamente, sin complejos y sin sentido del ridículo, a las maneras poéticas, lo que me ha llevado varias veces a la carcajada. Un ejemplo de este humor breve lo encontramos en el fantástico “Entrenamientos poéticos”, una serie de ejercicios de estilo para comunicar eufemísticamente necesidades tan imperiosas como las ganas de ir al baño o las de suicidarse sin que nadie se alarme demasiado.

Otras muestras muy inteligentes y divertidas de juguetear con el lenguaje las podemos leer en “La máquina tragaperras del amor”, un poema con varias posibilidades de lectura; o en el díptico “AA ÁA – AA TODOS (TRADUCCIÓN)”, un gracioso experimento (y un poco friki, por cierto) con la prosodia poética.

Los temas que encontraremos en Pizza margarita son, fundamentalmente, relacionados con la vida urbana y las preocupaciones de las generaciones más jóvenes; léase, por ejemplo, “Anacardo” o “Respuestas a futuras entrevistas”, expresiones de la realidad laboral y la falta de oportunidades de los —así llamados— millennials.

En tales circunstancias, la poesía y la literatura en general parecen tornarse inútiles; y, de esta forma, el discurso general del libro, a pesar de su humor, abunda en un sentimiento de tragedia y amargura que pone voz a las frustraciones y absurdos de toda una generación. Si es poeta quien pone voz a su tiempo, 3 Cejas ha sabido desacralizar la literatura, reírse de ella y de sí mismo, con una carcajada cínica y profunda, acaso como la de Zaratustra, cuyo vuelo de alturas no era más que el reflejo de las hondonadas de la vida.

No dejen de leer Pizza margarita; celebren el desengaño junto a nosotros, con un humor áspero como las decepciones, pero vivo como la juventud.

Pizza margarita
Un libro de 3 Cejas

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