Entrevista a José Enrique Salcedo Mendoza sobre ‘Historia para comprender Europa Oriental’, por Laura Romerijo
Viendo el aspecto de su libro, con 490 páginas, ¿cómo se puede resumir?
Viene a compendiar la historia medieval de los Estados de la Europa oriental en medio de los cuales estuvo el reino de Hungría. Siete Estados que compartieron mucho entre sí: Imperio de Bizancio, república de Venecia, los dos imperios de Bulgaria, los Principados Rumanos, el Reino de Bohemia y Moravia, el de Polonia y Lituania, el Estado-Orden de los Caballeros Teutónicos.
Resulta ambicioso. ¿Hay un propósito general en tan extenso recorrido?
En parte fue surgiendo sin pretender gran cosa. El propósito queda resumido en la cita de Czeslaw Milosz, lituano, premio Nobel, que puede ampliarse a los habitantes de la Europa occidental: un español, un italiano, un francés, belga, holandés, etc. de cultura media apenas sabe nada de esos países de la Europa oriental.
¿Cómo empezó el libro?
No empezó desde cero sino con los apuntes sobrantes después de escribir y publicar Historia y arte en la Hungría medieval. Tenía apuntes y esbozos de otros pueblos y naciones que tuvieron conexión con el reino medieval de Hungría, otro gran desconocido en Occidente.
¿Le fue fácil desarrollarlo?
O bien iba a buscar los libros para perfilar mejor la historia de un pueblo o Estado, o bien los encontraba al azar o ya los tenía.
¿Qué le ha motivado llevarlo a cabo?
Viene dado por alejarme del ambiente poético granadino y cultivar otros géneros literarios. Con la historia de Hungría conseguí adentrarme en el género histórico, y quedaba un poder sugestivo hacia esos apuntes que tenía: el tema de los proto-búlgaros, que eran turcos; el tema de los orígenes y los sustratos antiguos de los rumanos; el magnetismo de los Caballeros Teutónicos. Entonces había una imaginación que volaba y una intriga intelectual que le impulsaban a uno.
Parece algo poético y literario, hablando de poder sugestivo, imaginación…
En mi caso, sí, creo que el escritor se nutre de esa parte emocional para avanzar en la intelectual, que ya significa la búsqueda de los datos, de los hechos, y te tiene que gustar para hacer bien lo que haces, para comprometerse con la búsqueda de lo que te falta para dar una visión de conjunto de un país, tanto en lo histórico como en lo artístico.
¿Ha encontrado nuevas orientaciones conforme avanzaba?
Sí, naturalmente, he encontrado y aprendido cosas nuevas, sobre Lituania, Bohemia y Moravia, por ejemplo. Una idea que he encontrado con repetición es que estos Estados de la Europa oriental, al pensar en su independencia en los siglos XIX y XX, han tenido como referentes de su nacionalidad a los héroes y las luchas y humillaciones de la Edad Media frente a los turcos otomanos, frente a los austriacos, los rusos, los alemanes, etc. Todo ello llega hasta hoy y sirve para explicar los sentimientos nacionales actuales.
De eso quería preguntarle. ¿Qué aporta al presente?, porque en el libro he visto que se centra en la Edad Media y en el siglo XVI de esos países
Aporta una ampliación de perspectivas respecto del narcisismo de la Europa occidental, y se aprecia el grado de avances de Polonia y Lituania cuando recibieron a los judíos que nadie quería en el Occidente, o la intuición de Jorge Podebrady de Bohemia de crear una Unidad Europea para hacer frente a la amenaza creciente del poder turco otomano, o la gran deuda del Humanismo y de la Iglesia ortodoxa con la cultura de Bizancio. Pero ciertamente da para reflexionar: parece que todavía dura el cisma cristiano entre la Europa occidental católica y la oriental ortodoxa, en estos tiempos que presumen de laicismo. Después de una reciente reunión de la Comisión Europea sobre planes bélicos y económicos, los países de Europa oriental protestaron: ningún representante suyo había sido convocado a esa importante reunión.
¿Qué fuentes ha utilizado?
Libros específicos o más generales, enciclopedias, artículos de revistas, a vees traduciendo del rumano, del inglés, del francés.
¿Ha viajado mucho?
No mucho. Estuve viviendo cuatro años en la Rumanía montañosa y en la marítima. Me acercaba desde allí a Hungría, Venecia, pasaba por Austria, Eslovenia… Después por Francia uno se da cuenta de que muchas arquitecturas rumanas se parecen tanto a las de allí que da pie a pensar que vienen de los colonos franco-alemanes medievales.
En la bibliografía ha puesto títulos de películas. ¿También son fuentes históricas?
Como ya he dicho, hay un aspecto emocional, imaginativo, algo que puede inspirar tanto al autor como al lector. La historicidad de la película depende del guión también. En estos tiempos tan audiovisuales, por televisión o por la red, el lector puede encontrar películas incluso de directores asiáticos y eslavos que hablan de asuntos relacionados con los del libro. Por ejemplo, una película de título tan simple como “Medieval” narra la historia de un héroe nacional de la nación checa, el condotttiero Jan Ziska, antes de las guerras político-religiosas de los Husitas.
¿Cuánto tiempo le ha llevado terminar el libro?
Desde marzo de 2017, si no me falla la memoria, hasta septiembre de 2024, han sido siete años, con cambios de residencia, con otras obras literarias por medio como la biografía de Victoria Abril, con una época de pandemia y peripecias personales.
¿Hay algún enfoque ideológico en el estudio histórico?
No es algo consciente ni premeditado. A veces sí, por la interpretación marxista del historiador que he tomado de fuente, pero en general no hay una idea dominante, directriz. Lo que he intentado es hacer que el texto sea ameno, párrafos que introducen variedad, que en los últimos capítulos de Polonia y Lituania ya son descripciones turísticas de algunas ciudades.
Entonces, una persona que vaya a viajar a los países de este libro ¿puede llevarlo como guía turística?
Claro que sí, el libro a menudo incluye las obras arquitectónicas, esculturas, literarias, musicales en su contexto, en su reinado, en su religión o en su rebelión para poder entenderlas mejor. Por ejemplo, cómo va cambiando Praga con cada reinado. No sólo hay que ver cosas bonitas sino que hay que comprenderlas mejor cuando uno viaja.
¿Qué perspectivas o temas le han interesado más?
Las extensiones de Bizancio en el espacio y en el tiempo gracias a Venecia, Creta, Chipre. Por eso hay un itinerario artístico internacional para Bizancio. También las disidencias paganas y los movimientos heréticos, Bogomilos y Husitas, que por su convicción religiosa popular hacen temblar a los reyes, los emperadores, los papas, los patriarcas y formar conciencia popular nacional. El paganismo interesa porque sobrevive prácticamente hasta nuestros días como dice Marija Gimbutas de la población rural lituana.
¿Qué hueco le da como escritor a la literatura de cada país?
Hay que dar importancia a la literatura popular, al folklore, a las creencias en ángeles y diablos, en duendes y en ondinas del agua, porque de ahí surgen los cuentos de cada país. Por eso doy pequeñas muestras de esto en la Europa oriental. Si en España tenemos los nuestros, y más o menos nos los creemos, o los asumimos como tradición, ¿por qué no van a tenerlos los demás países? Después también la literatura culta, el humanismo, la imprenta, la influencia occidental en las literaturas orientales.
Como escritor, ¿le da importancia al estilo de la obra, aunque sea histórica?
Sí, trato de cuidar el lenguaje, evitar los anglicismos, los galicismos, cierta fraseología usual, estructurar cada capítulo en unidades, dar una sucesión narrativa y cronológica de los hechos.
¿El trabajo del editor le ha ayudado a mejorar la obra y quizá a presentarla mejor al público?
Sí, las sugerencias de editorial Niña Loba de hacer un solo tomo con los siete Estados de Europa han sido acertadas, y el año que el editor me hizo esperar me sirvió para añadir detalles y retoques valiosos. Además, el cuidado que pone en hacer una buena edición, con una portada sugerente, y luego el esfuerzo de presentarse en la Feria del Libro de Granada, han hecho del libro una obra con buena promoción.
Historia para comprender Europa Oriental
Título: Historia para comprender Europa Oriental
Autor: José Enrique Salcedo Mendoza
ISBN: 978-84-128300-3-3
Sin existencias
Europa Oriental, espejo nuestro
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